pensamiento iberoamericano

Revista de la Secretaría General Iberoamericana


La innovación pendiente: tecnología y desarrollo en América Latina

Ana Basco

Directora de Insight·LAC

Paula Garnero

Directora de Insight·LAC

Estamos ante una transición tecnológica acelerada. La IA Generativa pasó de la especulación académica a infraestructura operativa en menos de tres años. Según Capgemini Research Institute, su adopción global se multiplicó por cinco entre 2023 y 2025 (30%), y el 88% de las organizaciones la usa en al menos una función. Organismos internacionales estiman que podría elevar la productividad en América Latina entre el 1,9% y el 2,3% anual. Los números son elocuentes, pero velocidad no implica calidad de transformación.

En la región, con brechas de escala, financiamiento e infraestructura, absorber, rediseñar e integrar tecnologías es clave. La adopción de IA muestra esa tensión: a menudo avanza de abajo arriba, impulsada por trabajadores que ganan tiempo operativo. Tiene valor, pero su impacto productivo es limitado.

Los cambios transformadores surgen cuando la tecnología se adapta al corazón del negocio: machine learning para demanda, visión computacional para control de calidad, analítica predictiva para mantenimiento, agricultura de precisión. Allí la IA exige decisión empresarial, talento, rediseño organizacional e inversión complementaria, y es donde se vuelve promisoria para la productividad regional.

Una concentración que reproduce desigualdades

El avance de la IA, en su trayectoria actual, tiende a concentrar beneficios y profundizar brechas. De acuerdo a PwC, el 20% de las empresas a nivel global captura el 74% de los retornos generados por la tecnología. Esta asimetría reproduce la lógica de la economía de plataformas: quienes tienen escala, datos y capital consolidan posiciones dominantes.

América Latina lo ilustra con crudeza. El Informe ILIA 2025 de CEPAL/CENIA muestra cómo la región representa el 14% de las visitas globales a soluciones de IA y ocupa el tercer lugar mundial en descargas de apps de IA generativa —pero recibe apenas el 1,12% de la inversión global en la tecnología, con un promedio seis veces por debajo del umbral mundial en relación con el PIB per cápita—. Y solo el 6,86% de sus empresas desarrolla modelos propios. El continente se posiciona, estructuralmente, como consumidor pasivo: aporta datos para entrenar modelos que no controla y no captura el valor generado por ese proceso. Algunos analistas ya lo llaman colonialismo digital.

El trabajo y el género: dos riesgos subestimados

El Fondo Monetario Internacional estima que el 40% de los empleos globales (30%-40% en América Latina) tiene una exposición significativa a la IA. Más de la mitad de las tareas actuales podrían automatizarse con tecnología disponible. Eso no implica que la IA sea destructiva per se, sino que la falta de inversión en formación convierte la promesa tecnológica en exclusión social. Allí el rol del Estado —con incentivos y políticas de reconversión laboral— es insustituible.

Pero hay un riesgo aún más silencioso: la profundización de la brecha de género. Las mujeres tienen casi el doble de probabilidades de ocupar puestos con alto riesgo de automatización —4,7% frente a 2,4% para los hombres—, dado que la IA generativa impacta especialmente en tareas administrativas, de ventas y de servicio donde la participación femenina es estructuralmente alta. A esto se suma su baja presencia en carreras y puestos vinculados a las nuevas tecnologías. Cuando las mujeres están subrepresentadas en equipos técnicos y espacios de decisión, aumentan los sesgos algorítmicos y se pierden oportunidades de innovación. Su participación no es solo una cuestión de equidad: mejora la comprensión de mercados reales y fortalece la legitimidad de la transformación digital.

Sostenibilidad: promesa genuina, desafío concreto

La intersección entre IA y sostenibilidad combina oportunidades reales con tensiones irresueltas. El Pacto Mundial, estima que la IA puede contribuir al cumplimiento de hasta el 24% de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero hasta un 4% para 2030. En la región ya se aplica para optimización energética, monitoreo ambiental con imágenes satelitales, agricultura de precisión y planificación urbana sostenible.

Pero también crece la demanda energética de los centros de datos, un dilema que las estrategias corporativas aún no han resuelto con suficiente rigor. Y menos del 20% de los planes nacionales de IA en la región incorpora perspectivas de género o sostenibilidad ambiental: sin esos ejes integrados desde el diseño, la tecnología optimiza procesos, pero no transforma estructuras.

Cinco enfoques para una innovación responsable

Frente a este diagnóstico, cinco orientaciones pueden guiar a las empresas —con el acompañamiento necesario de políticas públicas:

  • Innovar también es adaptar. El mayor valor surge cuando las empresas ponen en juego sus datos, el conocimiento de sus trabajadores y capacidades tecnológicas de terceros para adaptar soluciones de IA a sus procesos concretos. Los ecosistemas locales de ciencia, tecnología e innovación —universidades, centros tecnológicos, startups— son aliados estratégicos, no opcionales.
  • Reconversión laboral como inversión, no como costo. La IA no elimina el valor de las personas: lo redefine. Habilidades como liderazgo, comunicación, pensamiento crítico y trabajo colaborativo ganan relevancia. Las empresas que invierten en formación temprana capturan ventajas competitivas sostenibles.
  • Sostenibilidad integrada, no reportada. La diferencia entre usar IA para cumplir obligaciones ambientales y usarla para transformar la cadena de valor es sustancial. El 58% de las organizaciones globales ya desarrolla iniciativas de innovación con criterios de sostenibilidad que abarcan una porción significativa de su gasto con proveedores —frente al 9% de 2024—. La dirección es clara.
  • Gobernanza algorítmica con rendición de cuentas real. Auditorías de algoritmos, transparencia en decisiones automatizadas y métricas de equidad por subgrupos no son solo cumplimiento anticipado: son construcción de confianza institucional.
  • Mujeres en el diseño y liderazgo tecnológico. No como cuota, sino como condición de calidad. Los datos invisibilizan lo que no miden: cuando los modelos se entrenan sin representación adecuada de mujeres y grupos vulnerables, las soluciones reproducen exclusión.

Cerrar las brechas de infraestructura, talento y gobernanza con esta mirada será la condición para que la IA opere como motor de transformación real —y no como una nueva capa de dependencia tecnológica. La innovación que no incluye no transforma: solo desplaza.

Ana Basco: Directora de Insight·LAC y especialista argentina en comercio internacional. Economista y politóloga (UBA), con trayectoria en BID–INTAL y en integración regional, desarrollo sostenible y transformación tecnológica.

Paula Garnero: Directora de Insight·LAC y especialista argentina en transformación digital. Economista con experiencia en BID y en políticas de innovación, tecnología e Industria 4.0.

* Las opiniones expresadas en los artículos y videos de la revista Pensamiento Iberoamericano son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la Secretaría General Iberoamericana.

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