pensamiento iberoamericano

Revista de la Secretaría General Iberoamericana


Estudios iberoamericanos: ¿cuál es el futuro?

Nancy Elena Ferreira Gomes

Profesora Asociada de la Universidad Autónoma de Lisboa

Para un grupo de teóricos alineados con el neorrealismo de autores como Kenneth Waltz o con el realismo más clásico de Hans Morgenthau, la imagen del mundo actual se corresponde con la de un mundo bipolar, esta vez dividido en áreas de influencia entre los Estados Unidos de América y China. La confrontación parece más evidente en los ámbitos político-ideológico —o de visión del mundo— y económico, menos en el ámbito exclusivamente tecnológico, donde emergen otros competidores. Efectivamente, la actuación en el escenario internacional de las llamadas big tech como Google, Amazon, Meta, Microsoft, etc., nos plantea interrogantes sobre el poder que ejercen sin contar con la legitimidad del voto popular, influyendo en los procesos de toma de decisiones políticas y en los medios de comunicación.

En esta imagen del mundo, Iberoamérica aparece dentro del área de influencia de los EE. UU. Nada nuevo. La Región, si incluimos las restantes partes de América Latina y el Caribe, solo tuvo 25 años de relativa autonomía desde los atentados terroristas contra las Torres Gemelas hasta la “extracción” de Nicolás Maduro, en la República Bolivariana de Venezuela. Donald Trump retomó la Doctrina Monroe con el propósito de alejar los intereses de otras potencias extrarregionales, y lo hizo en el contexto de una sociedad internacional anárquica y desordenada.

Para el teórico chino Yan Xuetong, en un sistema internacional anárquico, el poder es fundamental y «los intereses nacionales no son negociables». Las crisis se suceden. Como resultado, aumenta la imprevisibilidad junto con el miedo. Miedo a actuar, a hablar e incluso a pensar. Atendiendo a los factores coyunturales más perceptibles, como el componente económico, tecnológico y militar, ¿cómo pueden los pequeños Estados y sus ciudadanos responder a estos desafíos de nuestro tiempo?

Es en este contexto donde se impone pensar en la idea de Iberoamérica como un espacio de actuación y/o intervención no excluyente. Con 35 años de existencia desde la Cumbre de Guadalajara, en 1991, la Comunidad Iberoamericana ha dejado de ser parte del imaginario y de la retórica del discurso político para pasar a existir de manera concreta a través de los compromisos asumidos; de la inversión pública y privada; de los agentes sobre el terreno: la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos (COMJIB) y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS); de la oportunidad para alcanzar consensos con ocasión de las cumbres; y de la cooperación iberoamericana, en las modalidades Sur-Sur y Triangular, junto con las redes iberoamericanas creadas en los más diversos ámbitos. ¡Juntos somos más fuertes y tenemos menos miedo!

Los pasos dados desde 1991 incluyen también la ampliación del espacio iberoamericano mediante la participación de otros Estados y agrupaciones de Estados “observadores”, y de las interacciones que de ello resultan. Se justifica, por tanto, una valoración conjunta que tenga en cuenta la trayectoria recorrida y nos conduzca hacia la definición de un objeto, así como de las metodologías adecuadas para su estudio, y finalmente de un campo científico propio que permita, por ejemplo, ampliar la oferta formativa en los distintos ciclos, definir nuevos programas de intercambio, promover y reforzar el Campus Iberoamérica, conceder becas de estudio y otros incentivos para la publicación de contenidos en portugués y español. Hablamos de dar un paso adelante.

Arnold Toynbee observaba (intemporalmente) que, entre las características más importantes de la naturaleza humana, la educación constituye un «elemento espiritual» que favorece el cambio.

Es desde la Cátedra de Estudios Iberoamericanos, creada en asociación por la OEI y la Universidad Autónoma de Lisboa (UAL), desde donde compartimos una experiencia que se desarrolla en Portugal, donde los estudios iberoamericanos son escasos o, al menos, se han limitado sobre todo a los estudios sobre Brasil. Desde su creación, en marzo de 2022, ya se han concedido 19 becas para cursar el Curso Avanzado de Estudios sobre América Latina, una experiencia formativa que ha despertado el interés no solo de estudiantes de distintos ciclos, sino también de funcionarios de diversas instituciones, públicas y privadas, nacionales y extranjeras. La Cátedra se caracteriza por la interdisciplinariedad, trabajando en diversas áreas científicas: Relaciones Internacionales, Comunicación y Cultura, Ciencia Política, Historia y Economía. Al mismo tiempo, ha trabajado en la construcción de una red junto con otras universidades y ha incentivado y apoyado varias publicaciones académicas y científicas, en portugués y español.

La Cátedra de Estudios Iberoamericanos OEI-UAL también ha contado con la colaboración de las embajadas latinoamericanas en Portugal, beneficiándose del interés y de la presencia recurrente de representantes diplomáticos en los distintos eventos que organiza. Así, estamos convencidos de que, desde la academia y la ciencia, podemos contribuir a la creación de un sistema de información y divulgación más eficaz sobre el “acervo iberoamericano”, incentivar el debate y la reflexión sobre lo iberoamericano desde una perspectiva propia, trabajar en favor de la promoción de las Lenguas y articular y consolidar comunidades de conocimiento en las áreas prioritarias de investigación con impacto social. La ciencia no avanza sin la política.

El futuro de los Estudios Iberoamericanos está estrechamente ligado al valor estratégico que los Estados atribuyan a Iberoamérica en su estrategia de política exterior y que, por ello, exigirá la formación de cuadros especializados, así como una investigación aplicada en temas relevantes para los Estados implicados y sus ciudadanos, como las migraciones, el clima, la tecnología, la seguridad energética, la criminalidad transnacional y otros. Al mismo tiempo, dependerá de la valoración que se haga de la diplomacia cultural que tenga en cuenta el capital o patrimonio material e inmaterial compartido que cimenta nuestra comunidad.

No olvidemos las Lenguas —el español, la lengua más hablada en el Hemisferio Occidental (entendido como el conjunto de las Américas), y el portugués, la lengua más hablada en el Atlántico Sur—. Las dos lenguas de la Comunidad Iberoamericana que confieren a este espacio un potencial real de proyección hacia otros espacios, el africano y el asiático, reuniendo cerca de 900 millones de personas y que, juntas, se sitúan no muy lejos del inglés como lengua de comunicación a escala mundial.

Nancy Elena Ferreira Gomes : Doctora luso-venezolana en Relaciones Internacionales. Profesora Asociada de la Universidad Autónoma de Lisboa. Coordinadora de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos OEI-UAL.

* Las opiniones expresadas en los artículos y videos de la revista Pensamiento Iberoamericano son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de la Secretaría General Iberoamericana.

La publicación de Pensamiento Iberoamericano por parte de la SEGIB responde a su vocación de servicio a la comunidad iberoamericana, contribuyendo a la difusión de los principales debates intelectuales del momento. La revista está pues abierta a opiniones diversas, sin exclusiones, fruto a su vez de la pluralidad y diversidad de visiones en el ámbito iberoamericano.

Consulte también nuestra política de privacidad, el aviso legal y nuestra política de cookies.